
Una comedia sanamente divertida nos trae el director de "La Frontera"
Uno de los aportes principales que se agradecen en esta graciosa y brillante comedia es la diversidad en las generaciones y escuelas actorales que pueblan la pantalla. Desde la grandiosa Bélgica Castro hasta la juvenil Javiera Contador, pasando por Boris Quercia, Sergio Hernandez, Willy Semler, César Arredondo, Alvaro Rudolphy, Luis Greco, Eugenio Morales, Tonka Tomicic. Todos aportan lo suyo en esta comedia ingeniosa, exuberante, en la que quizá sólo falta el homenaje a Rodolfo Bravo, el primero que se embaló con la idea de esta película y cuyo accidente automovilístico retrasó el proyecto casi diez años.
Chile Puede muestra varias historias que son una mirada transversal a esa cosa llamada chilenidad y que con la globalización se está dando a conocer en el mundo con mayor o menor agrado: el quijotismo, la agudeza, la iniciativa, el emprendimiento, que aunque sea a medio pelo, es emprendimiento al fin. Ejemplos de estas historias son la del profesor de castellano que acepta un concurso para subir al cielo y aspirar a ganar un mejor sueldo, la del periodista encalillado que se cruza con una nota que le puede dar gran rentabilidad; la del empresario ambicioso que quiere hacer temblar al mundo y demostrar a la superpotencia que no está sola en la carrera espacial porque, como reza su eslogan “El cielo es para todos”, que recuerda casi casi al de “la tierra es para quien la trabaja”, aquí el Espacio es para quien se atreva a explorarlo, lo que pone los pelos de punta a los “Guardianes de
Todos estos elementos los alterna el director Ricardo Larraín en dosis perfectas, condimentando sabiamente los recursos dramáticos y humorísticos que aportan a esta película el tono de comedia desbordante con un ritmo enriquecido por el manejo de las situaciones colaterales que el lanzamiento de una nave espacial genera en todos sus ámbitos: desde la crisis intrerna del empresario que es abandonado por su equipo; la hipertrofiada mentalidad del Pentágono que ve en esto una maniobra de Al Qaeda, corroborada in situ por las marines en secuecias de gran comicidad que recuerdan los gags de Laurel y Hardy o los tres chiflados, o el propio Woody Allen.
La impecable factura técnica de este filme recuerda Kiltro, otro gran estreno del cine chileno que muestra una nueva cara, desafiante, cuyo guión es explicitamente anti Imperio y demuestra que no por nada fuimos los únicos del continente en decir un gran NO a la invasión yanqui a Irak, hoy por todos aborrecida.
Chile Puede es una comedia que levanta el ánimo, que sacude la modorra y Larraín, de quien se recuerda