
Esta película protagonizada por Christian Bale compartió los premios con Old Boy en el festival de cine fantático de Sitges del año 2004. No obstante, y muestra de que han cambiado los tiempos, es el cine "fantástico" el que más nos acerca a la realidad, a la cosa misma de la vida y ello hace que estemos ante una película plenamente cercana a nuestra conciencia. Porque si Old boy es un muestrario de pasiones y celos enclaustrados, con la venganza como eje inquietante, aquí es la conciencia, los remordimientos, la culpa, los que los que dominan la mente de Trevor Reznick.