viernes, 28 de agosto de 2015

Citizen Kane


Miguel Torres, CubaDebate

El Ciudadano Kane es una obra cinematográfica excepcional. Una muestra de arte que cambió el modo de ver el cine. Salió a las salas de cine en 1941, fue un rotundo fracaso en los Estados Unidos, pero al llegar a Europa, los críticos y cineastas comenzaron a valorarla. Su suerte cambió cuando se vuelve a exhibir en 1956, cuando ya tenía, por referencias, un público ávido de verla en los Estados Unidos y en el mundo, se iniciaba así la leyenda de Citizen Kane.

¿Quién es el Ciudadano Kane? Es un personaje de la vida real de Norteamérica: William Randolph Hearst, una encarnación del poder de la prensa, un precursor con sus ideas de derecha y su visión abarcadora de la sociedad, de lo que sería hoy día el dominio del capital financiero y su aliado, el poder mediático.

Hearst encarnó las corrientes de dominio de la derecha en el pensamiento y en la sociedad. Por eso, entre otras cosas, es actual esta obra cinematográfica que es sin disimulo una biografía de este personaje.

domingo, 3 de mayo de 2015

La Sal de la Tierra

Carlos Bonfil, La Jornada

Una belleza fantasmal. El cineasta alemán Wim Wenders ha elegido consagrar su documental más reciente, La sal de la tierra (2014), a la figura y obra del fotógrafo brasileño Sebastiao Salgado, como antes lo hiciera, memorablemente, en sus aproximaciones biográficas a los directores Nicholas Ray, en Relámpago sobre el agua (1980), o Yasujiro Ozu, en Tokyo-Ga (1985), o a la coreógrafa y bailarina Pina Bausch, en Pina (2011). En esta ocasión, el también realizador de Hammett (1982), doble retrato del detective privado y escritor Dashiell Hammett, y tributo al cine negro, sigue de cerca, sin un orden cronológico convencional, la trayectoria artística de Salgado, fotógrafo social, en colaboración con su hijo Juliano Ribeiro Salgado, co-director y también guionista del documental. La organización del material es atractiva. El fotógrafo comenta su trayectoria artística, sus opciones profesionales a una edad temprana, los años de militantismo político, y lo hace de frente a la cámara, con su rostro apacible y maduro destacado en un fondo negro, como si la entrevista transcurriera en un cuarto oscuro.

sábado, 14 de marzo de 2015

"El francotirador" como película y acontecimiento


Hosam Aboul-Ela, Rebelión

En estos momentos se ha calmado un poco ya el clamor desencadenado alrededor del controvertido film de Clint Eastwood American Sniper [El francotirador en España], mientras va terminando la temporada de premios y el poderoso éxito de taquilla de la película impulsa la salida del DVD para el verano. Quizá este momento ofrece una oportunidad para considerar, si cabe, lo que podría o debería decirse sobre ella como obra cinematográfica.

El francotirador, con Bradley Cooper en el papel principal, se ha convertido en la película más comentada en EEUU durante los meses de invierno, anotándose un triplete con su éxito de crítica, éxito de taquilla (la primera película estadounidense sobre la invasión de Iraq que consigue tal éxito) y controversia política. Sin embargo, tiene una característica obvia e importante como película sobre la que ningún escritor ha decidido reflexionar hasta la fecha: El francotirador puede ser la película más escopofílica jamas producida.

jueves, 15 de enero de 2015

Francesco Rosi o el cine de investigación social

Pepe Gutiérrez, Viento Sur

Todavía es posible encontrar cinéfilos que conocen de primera mano la edad de oro del cine social italiano, incluso entre los jóvenes, que descubren nombres como los de Visconti, de Sica, Antonioni, Pasolini, Monicelli, aunque también es habitual que entre ellos se olviden de alguno que otro, por ejemplo de Francesco Rosi (Nápoles, 1922 – Roma, 10/01/2015), el que más se acercó a un modelo de cineasta de investigación a la manera del Jules Dassin antes de tener que optar por el exilio. Ahora que acaba de fallecer puede ser un buen momento para proclamar que se trataba de un autor de esos que son imprescindibles para comprender algunas de las sombras del siglo XX italiano, por ejemplo, la relación entre el mundo de los negocios, la mafia, la democracia cristiana y el Imperio, norteamericano, por supuesto.

domingo, 1 de septiembre de 2013

El Gatopardo, de Luchino Visconti

Marco Antonio Campos, La Jornada

Es raro que una novela clásica termine también en una película clásica y más raro es que entre la publicación del libro y el estreno de la cinta medien apenas cinco años: la novela de 1958, el filme de 1963. Es el caso de El gatopardo. Como Antonioni, Visconti fue un cineasta sin declive en sus filmes en blanco y negro y en color.

Filmada en 1954, Senso es tal vez el más claro antecedente en el estilo y en el asunto de El gatopardo y forman la dupla de películas del Risorgimento italiano, es decir, las guerras por la independencia y unificación italianas. La historia de El gatopardo en 1860 tiene como fondo la liberación de Sicilia para integrarse al reino de Italia y seguir una vía para una Italia única e indivisible; la de Senso la tercera guerra de liberación italiana contra los austríacos en la primavera de 1866. Tanto en Senso las imágenes de la batalla de Custoza, como en El gatopardo, las violentas luchas de los camisas rojas garibaldinos contra las tropas reales borbónicas en las calles de Palermo en mayo de 1860, son pintadas con vívida crudeza. En ambas cintas Visconti parece haber calculado cada uno de los cientos de planos, y pese a que hay numerosos momentos de exaltada belleza de paisajes naturales o de los interiores de los palacios barrocos, la intriga nos atrapa, se impone. Si cabe adjetivarlas, diría que Senso es elegante, El gatopardo majestuosa. Senso se tradujo al español con el nombre de la protagonista (Livia). ¿Por qué? Porque en verdad es difícil hallar el equivalente. Senso es ante todo la historia de un desdichado y terrible amor de una condesa italiana, Livia Serpieri (Alida Valli), por un teniente del ejército de ocupación austríaco, Franz Mahler (Farley Granger), quien, revelándose poco a poco lo que es, sobre todo al final, resulta sólo “un desertor ebrio”, un delator, un vividor del juego y de las mujeres. Por amor al teniente, Livia, casada con un conde italiano, entrega las joyas que le han confiado los partisanos italianos, específicamente un primo suyo, Roberto Ussoni (Massimo Girotti), combatiente de las fuerzas de liberación. El amor desesperado por el teniente la lleva no sólo a la infidelidad al marido, sino a la traición a la patria.

lunes, 11 de marzo de 2013

“No”, una película inquietante


Miguel Romero, Viento Sur

Esta es una recomendación urgente, porque me temo que a “No” le queda poco tiempo en cartelera (en Madrid está en un solo cine, los Golem) y, por lo que me cuentan, aún no es posible descargarla. Así que vayan a verla cuanto antes. Además de asistir durante casi dos horas a una buena muestra de cine político popular (el género creado por los grandes maestros italianos en los años 60: Monicelli, Comencini, Risi,…, y del que aquí apenas hay muestras, y no por falta de temas…), saldrán del cine inquietos, con ganas de seguir hablando sobre los conflictos políticos, y de comunicación política, que se plantean en la película, algunos bastante cercanos a problemas centrales que tiene aquí y ahora la izquierda alternativa.

“No” se inicia en los días previos a la convocatoria del referéndum de 1988 en Chile sobre la ratificación del mandato presidencial del dictador Pinochet y termina con la victoria de la oposición, del “No”.

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