sábado, 23 de febrero de 2008

BERGMAN, NOCHE DE CIRCO

Noche de circo (Gycklarnas Afton, 1953) es una de las películas más amargas y desencantadas de Bergman en la cual describe en un tono lúgubre y opresivo la fragilidad de las relaciones humanas en un relato de poderosa vertiente existencial influenciado por la filosofía y la literatura nórdica.

La acción parte con el cansino andar de la caravana del circo Alberti, en el frío amanecer, surcando el horizonte, camino a un pueblo donde detenerse a dar unas funciones. En uno de los primeros diálogos se narra una historia anterior, en flash-back, donde el payaso Frost descubre a su mujer desnuda en una lujuriosa convivencia con un batallón de soldados y acude a rescatarla sufriendo la humillación de todos ellos. Este golpe nos prepara para asistir al drama que veremos. La peregrinación de los carromatos, a contraluz, tiene ese toque que Bergman heredó de su maestro Vilmot Sjostrom La carreta fantasma (1921) donde a través de muy pocos planos transmite la hostilidad y la precariedad de unas vidas desesperadas; así como el sabor del desengaño y la humillación recuerdan al profesor Rath (Emil Jannings) de El Angel Azul.

A poco andar sabemos que Alberti, el dueño del circo y maestro de ceremonias, abandonó hace años a su mujer por la vida itinerante y ligera del circo junto a Anne, su amante, una bella equilibrista y domadora con quien ya se ha perdido toda la magia del encanto inicial. Ahora, en su peregrinar, el circo vuelve al lugar donde Alberti tiene a su familia y acude, por cierto, a ver a su ex esposa, no sin antes pedir ropa prestada para llegar frente a ella con una vestimenta digna y presentable. El mundo de las apariencias y la realidad versus la ficción está presente en todo el espesor de esta trama a partir de las máscaras y disfraces y las mismas vidas de estos payasos que hacen reir cuando internamente están destrozados.

La cuidadosa elaboración del encuentro entre Alberti y su esposa, así como el de Anne y Franz, el actor que quiere seducirla, en planos paralelos, da cuenta del affaire y el engaño simultaneo. Mientras Anne consolida su cita con Franz, Alberti confiesa a su esposa su hastío, su fatiga por una vida miserable y le pide que lo acepte de nuevo, como antes. Y ella, en buena posición, con estabilidad económica y social, le dice que no, que ya en su vida no hay espacio para el amor. Estos dos fracasos simultáneos: el de Alberti en su intento de abandonar a su amante y volver con su mujer, y el Anne en su escapada con Franz, al ver que éste la desprecia y solo quiere utilizarla, está conducido de manera notable por Bergman a través de primeros planos y silencios y elocuentes planos secuencias de poderosa carga visual y expresiva.

Anne y Alberti tropiezan en el camino de regreso al circo, a la función que deben dar, y se confiesan mutuamente sus faltas. Durante la función, Bergman establece un gran contrapunto al mostrar el sudor y el cansancio de Alberti versus la frescura y templanza de Franz, que ha asistido a ver el espectáculo para molestar a ambos. En éste, Franz se burla de Anne para enfurecer a Alberti y provocarlo. Alberti coge el anzuelo y se trenza en una patética pelea con Franz. Durante la lucha cuerpo a cuerpo, que el público aplaude por creer que se trata del plato fuerte de la noche, Alberti muerde otra vez el polvo de la derrota. La función termina, y la caravana comienza nuevamente su marcha en la noche, en retirada de la ciudad. Los personajes, con más carga, hastío y dolor, solo pueden ver que es apenas la mutua compasión que se tienen, ya integrada en sus vidas, la que puede permitirles seguir juntos.

Lo medular de este cruel relato de Bergman es la sobriedad con la que pinta a seres vencidos por el tiempo y la vida. Apoyado en una estética de luces y sombras con una determinante fotografía de Sven Nykvist, crea un retrato potente de personajes que quieren escapar de su propia prisión pero chocan en su intento con una realidad ácida y brutal en la cual no queda espacio para los sueños. Se trata de un Bergman amargo y notable, que nos estremece con personajes inolvidables y poderosamente reales.

1 comentario:

anibal dijo...

Gran obra de Bergman y sin embargo una de sus más desconocidas

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